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12.1.11

Plan de Emergencias Sector Salud

Los planes de emergencia cada vez revisten mayor importancia, como un instrumento que define y formaliza las acciones a desarrollar en la atención de situaciones de emergencia.

Los organismos nacionales responsables de la atención de las emergencias han promovido la elaboración de los planes regionales y locales, así como la creación de estructuras sectoriales que den soporte al cumplimiento de las acciones que los planes nacionales establecen. El sector salud tiene una responsabilidad en este sentido, pues no solo por un mandato legal existente, sino por la necesidad de lograr una preparación regional y local que incida en la disminución de vulnerabilidades y aumento de capacidades para una respuesta descentralizada y coordinada.

Las agencias de Naciones Unidas han promovido con insistencia el diseño de los planes, brindando cooperación técnica y financiera a los organismos nacionales, para impulsar y apoyar la elaboración de estos planes dirigidos a la preparación y a la atención de las situaciones de emergencia.

Ciertamente, con las limitaciones de recursos que enfrentan las diferentes instituciones de nuestro país, la planificación para desastres, más que una formalidad es una necesidad, pues los planes son instrumentos que permiten racionalizar su uso, mediante una labor coordinada y conjunta de las instituciones del Estado, las organizaciones no gubernamentales y privadas y la cooperación internacional.

No obstante lo señalado, no deja de ser un hecho de notable importancia social que la Región Nordeste siendo una de la de mayor vulnerabilidad del país, no tenga en su poder un documento guía para proceder en situaciones de calamidad pública.

Con el título “Plan Regional de Emergencias del Sector Salud” la Dirección Regional de Salud del Nordeste ha elaborado este documento guía de orientación y utilidad regional, con la finalidad de lograr la preparación y organización institucional que garantice la prestación de los servicios de forma organizada y eficiente en situaciones de desastres.

Con la implementación del plan, la entidad podrá atender situaciones en las que eventos adversos que generan desastres pongan en peligro la vida o bienes propios o de terceros y además garantizar la participación de la entidad en la respuesta integrada con los sistemas locales de gestión de riesgos.

Descripción de la Región del Nordeste de Salud

La Región Nordeste de Salud, Se Encuentra Ubicada en el Nordeste de la Republica Dominicana con una Extensión Territorial de 4,171.23 km 2, y Cuyos Limites Naturales Son: Norte por el Océano Atlántico, al Sur por Provincia Juan Sánchez Ramírez, al Este por el Océano Atlántico y Provincia Hato Mayor y al Oeste por la Provincia Espaillat y La Vega.

Esta compuesta por cuatro Provincias, Duarte, Hermanas Mirabal, María Trinidad Sánchez y Santa Bárbara de Samaná.

Hidrografía

La conformación geomorfológico determina la red hidrográfica actual de la Región Nordeste, siendo los ríos principales: Yuna, Camu, Payabo, Nagua, Jaya y Boba, los cuales originan varias cuencas hidrográficas de importancia capital en la captación de los recursos hídricos y en el aprovechamiento hidroeléctrico.

El Yuna es el segundo río más importante de la República Dominicana, con un recorrido total de 210 km. Se extiende desde su nacimiento en los Montes Banilejos hasta su desembocadura en la Bahía de Samaná.

La cuenca hidrográfica se extiende por la zona oriental del Valle del Cibao ocupando una superficie de 5.498 km². El Río Yuna es el segundo más caudaloso de la República Dominicana, lo cual representa la mayor amenaza a los municipios que se encuentran en la cuenca baja (Bajos del Yuna).

Clima

El clima en la región nordeste es el resultado de las interacciones entre macroclima y el relieve local. Dado que los vientos vienen principalmente del Nordeste, las vertientes con esta misma orientación reciben precipitaciones elevadas de más de 2,000 mm promedio anual. En general, la precipitación disminuye desde el Norte hacia el Suroeste. Mientras las estaciones climáticas del Valle del Cibao registran un período seco desde Enero hasta Abril, el clima de la vertiente Norte y de las zonas altas es húmedo durante casi todo el año.

La temperatura de la región varía según la localización, con valores promedios anuales entre 24 °C a 26 °C. En áreas con menor precipitación, la temperatura es mayor en comparación con las áreas lluviosas, donde la alta cobertura de nubes disminuye la radiación solar que llega a la superficie de la tierra.

Oceanografía

A la Región Nordeste la circundan, al norte el Océano Atlántico que toca la provincia María Trinidad Sánchez y al este el Océano Atlántico, que sirve como límite natural a la provincia de Samaná; Esta región está constituida por una sucesión de acantilados y playas arenosas con la ocurrencia de grandes estuarios y manglares concentrados en la Bahía de Samaná, la cual pose los farallones más imponentes que están situados en la península, frente a los cuales se encuentran extensos arrecifes coralinos.


Población



Población proyectada al 2008

REGION, PROVINCIAS

Total

Masculino

Femenino

REGION NORDESTE

679,831

345,244

334,587

DUARTE

337,202

170,033

167,169

MARIA TRINIDAD SANCHEZ

151,354

78,281

73,073

SAMANA

84,840

43159

41681

HERMANAS MIRABAL

106,435

53771

52664

Fuente: Oficina Nacional de Estadísticas (ONE)

Características de las Viviendas

Las viviendas de la Región Nordeste poseen características estructurales con pisos, paredes y techo de concreto, en mayor porcentaje están compuestas de techos de zinc, paredes de madera y piso de cemento y en una menor proporción de pisos de tierras y tienen tanto paredes como techos de materiales desechables. .

Desastres causados por fenómenos naturales

La Región Nordeste, situada en el trayecto de los huracanes y expuesta especialmente a catástrofes naturales causadas por fenómenos Hidrometeorológicos y Geológicos, ha sido golpeada en los últimos (30) años por estos eventos adversos, de los cuales citamos algunos de los más recientes: las inundaciones en la Región del Cibao y el Bajo Yuna, los Huracanes, David, Georges, Jeanne, y las tormentas Noel y Olga, además de los terremotos y maremoto de Matancitas en 1946.

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1. Huracán San Zenón: 3 de Septiembre de 1930, categoría 4.

2. Huracán Flora: 3 de Octubre de 1963, categoría 5.

3. Huracán Inés: 26 Septiembre de 1966, categoría 4.

4. Huracán David: 31 de Agosto de 1979, categoría 5.

5. Huracán Georges: 22 de Septiembre de 1998, categoría 3.

6. Huracán Jeanne: 17 de Septiembre de 2004, categoría 1.

7. Tormentas Tropicales Noel y Olga, Octubre y Diciembre 2007

8. Terremoto de Matancita, 4 de agosto de 1946.

9. Maremoto de Matancita, 4 de Agosto de 1946.

Situación de Salud de la Región

En la población general en el año 2008, las enfermedades cardiovasculares representaron la principal causa de fallecimiento con un total de 334 casos, el Infarto Agudo del Miocardio fue la segunda causa de muerte de la Región, con 256 casos, la tercera causa fueron los accidentes y muertes violentas con un total de 236, la cuarta fue el Cáncer con 208, luego la Diabetes Mellitus con 133, el Síndrome Distress 66, Edema agudo del Pulmón 62, Infecciones Respiratorias Agudas 57, Cirrosis Hepática 42, Shock Hipovolémico 31.

Las principales causas de morbilidad se describen el cuadro siguiente.

Causas

N. Casos

Tasa /100,000 Hab.

Hipertensión Arterial

35,920

5,408

Infección Vías Urinaria

23,471

3,534

Dermatitis

15,516

2,336

Vaginitis

14,020

2,111

Gastritis

13,246

1,994

Parasitosis

11,321

1,705

Obstetricia

7,327

1,103

Total

278,255

41,896

Fuente: Memória anual 2008 SRS.

Recursos de Salud en la Región

Los servicios de atención en salud a los cuales tiene acceso la población de la Región Nordeste, son ofrecidos por tres vías:

A) Red Publica (SESPAS)

B) Instituto Dominicano de Seguros Sociales (IDSS)

C) El Sector Privado

Las informaciones sobre la infraestructura a nivel gubernamental en la Región arrojan un total de 152 centros de salud, de los cuales 135 son clínicas rurales, y 17 son hospitales. Existe una disponibilidad general entre todos los sectores de 25.6 camas por cada 10,000 habitantes.

Resumen de los Recursos de Salud

Recursos Humanos Disponibles por cada 10,000 Habitantes

Recursos Humanos

Duarte

MTS

Hnas. Mirabal

Samaná

Región

Médicos

12.2

8

12.1

9.2

41.5

Enfermeras (Licdas.)

1.6

0.7

1.1

1.2

4.6

Enfermeras (Aux.)

16.9

15.7

31.5

13.4

77.5

Bioanalistas

1.2

1

2.8

1.4

6.4

Fuente: Indicadores Básicos de Salud 2008 SESPAS/OPS

RECURSOS FISICOS EXISTENTES DE SESPAS

PROVINCIAS

CEAS

Camas

1er. NIVEL

3er Nivel

2do Nivel

CPN

UNAPs

Duarte

1

5

412

6

58

Hermanas Mirabal

-

3

245

1

20

Maria T. Sánchez

-

4

144

1

21

Samaná

-

4

134

1

18

Total

1

16

935

9

117

Fuente: Memoria Anual 2008 y datos de sectorización SRS.

PRESTADORA DE SERVICIOS DE SALUD DEL INSTITUTO DOMINICANO DE SEGURO SOCIAL

PSS DEL IDSS REGION NORDESTE

Provincias

Hospital

Consultorio

Camas

Duarte

1

1

26

Hermanas Mirabal

1

-

23

Maria T. Sánchez

1

-

22

Samaná

-

2

-

Total

3

3

71

Fuente: Dirección del IDSS



26.12.10

"Constelación" de satélites para manejo de desastres


Ranganath Navalgund

El manejo de desastres requiere constelaciones de satélites con sensores multi-espectrales, dice Ranganath Navalgund, investigador indio del espacio.

Desde 1972, cuando los Estados Unidos lanzaron el primer satélite de observación de la Tierra, el Landsat-1, los datos de teledetección por satélite han identificado sitios de catástrofes, ayudado a evaluar daños y riesgos, monitoreado situaciones y ofrecido alertas tempranas.

Pero las catástrofes vienen en todas las formas y tamaños, necesitan una variedad de datos durante el ciclo de mitigación del desastre, preparación, respuesta y recuperación. No se puede esperar que un satélite por sí solo pueda satisfacer todas esas necesidades. Más bien, lo que los gestores de catástrofes requieren es una constelación de satélites que les brinde un abanico de sensores.

Fundamentalmente, las diferentes situaciones necesitan datos recolectados en bandas de frecuencias diferentes. Por ejemplo, los datos ópticos y de infrarrojo cercano pueden mapear los usos de la tierra o evaluar las sequías agrícolas. Pero seguir el ojo de un ciclón, o monitorear las áreas inundadas bajo las nubes, requiere de sensores de microondas.

Y los estudios de deslizamientos dependen de modelos de elevación precisos y de alta resolución digital, para lo cual necesitan datos recogidos por sensores ópticos de visualización estereofónica (por ej. Cartosat-1), Radares de Apertura Sintética Interferométricos (InSARs por sus siglas en inglés) o instrumentos llamados Light Detection and Ranging (LIDAR) (Detección por Luces y Amplitud).

Pero nuevamente, los incendios o los volcanes necesitan imágenes térmicas para identificar los puntos clave.

En realidad, quienes manejan desastres necesitan satélites que incorporen sensores capaces de recoger datos en todas las regiones del espectro electromagnético.

Una difícil relación de intercambio

Con frecuencia se da una difícil relación de intercambio entre las relaciones temporales y espaciales. El manejo de muchos desastres naturales, como ciclones o incendios, requiere información detallada y permanente. Sin embargo, aunque los satélites geoestacionarios, como el Meteosat o el INSAT (Sistema Nacional de Satélites de la India)/Kalpana, proporcionan una vigilancia casi constante (cada 15 minutos), carecen de detalles (su resolución espacial es baja). Por el contrario, los satélites de órbita polar ofrecen una resolución espacial más alta (incluso menor a un metro) pero la información solamente se recoge una vez cada ciertos días.

En la vigilancia de inundaciones, esto puede significar un problema real. Los datos de baja resolución espacial pueden mapear grandes áreas inundadas, pero los esfuerzos de socorro requieren normalmente de datos más detallados, y más aún, a tiempo, sobre la infraestructura, como puentes sumergidos, desagües y caminos.

Una constelación de satélites de órbita polar, espaciados por igual alrededor de una órbita sincronizada con el sol que proporcionan una cobertura continua sobre un lugar determinado, puede resolver este problema.

Dicha constelación, diseñada principalmente para manejo de desastres, podría ofrecer datos más frecuentes en la parte correcta del espectro. Por ejemplo, los satélites geoestacionarios, diseñados predominantemente para la predicción del clima, son buenos para detectar un ciclón cuando se está formando, seguir sus movimientos y predecir sus puntos de caída en la tierra. Pero éstos por lo general no llevan sensores de microondas, necesarios para estimar la intensidad de un ciclón y fundamentales para predecir los daños potenciales.

Diseño de constelaciones

El número exacto de los satélites necesarios para una constelación efectiva, todavía sigue abierto al debate. Pero muchos estudios sugieren al menos ocho, con sensores de capacidad dual que puedan recoger datos espaciales de alta y baja resolución, y con una división equitativa entre instrumentos ópticos (incluidos los térmicos) y de microondas.

Además, los satélites deberían ser ágiles, es decir deberían permitir cambios rápidos en la orientación de la cámara, de manera que un área de desastre se pueda mantener a la vista por más tiempo.

Una de ellas, la Constelación de Monitoreo de Desastres (CMD) ha sido diseñada por la compañía Surrey Satellite Technology Ltd. del Reino Unido. Siete satélites con el mismo espaciamiento orbitan a 686 km, con una resolución de 26-32 m y capacidad multi-espectral. Cada satélite es de propiedad de una nación, que lo controla de forma independiente, pero todas se han comprometido a conformar una red de colaboración y los satélites han sido espaciados de tal manera que la red en conjunto puede proporcionar imágenes diariamente. Sin embargo, los satélites de esta CMD no tienen sensores térmicos ni región de microondas, limitando sus capacidades.

Una constelación de satélites que sí ofrece imágenes en microondas es SAR-Lupe de Alemania. Este sistema de reconocimiento militar incluye cinco satélites que operan en tres órbitas de 500 km con aproximadamente 60 grados de separación. Usa segmento de Banda X de radiación de microondas, proporcionando datos de muy alta resolución (< 1 m). Pueden ser muy útiles en las catástrofes causadas por el hombre. De regreso a la tierra

Por supuesto, lo más importante para el seguimiento y la mitigación efectiva de un desastre es que los datos del satélite lleguen a los gestores y planificadores de emergencias en un formato fácil de usar. Por lo tanto, en una constelación, los satélites deben proporcionar cierta cantidad de procesamientos a bordo y análisis automáticos (como el mapa de incendios MODIS, [Ver: Teledetección para desastres: hechos y cifras]).

Una adecuada infraestructura de comunicación que provea los datos del satélite a los usuarios finales también es fundamental. La combinación de satélites de teledetección con satélites de comunicación es útil. Por ejemplo, la India combina su Sistema Indio de Teledetección por Satélite (IRS) —diseñado para usos de la tierra y vigilancia ecológica— con los sistemas de comunicación del INSAT (siglas en inglés de Sistema Nacional de Satélites de la India).

Ser capaces de integrar los datos del satélite con otras bases de datos geoespaciales y modelos medioambientales es asimismo crucial. Los satélites no tienen todas las respuestas. Para evaluar los riesgos de deslizamientos, por ejemplo, se deben integrar los datos de teledetección con los mapas de población y otras bases de datos espaciales. Del mismo modo, para prever o advertir acerca de inundaciones se necesitan datos del satélite en tiempo real o de la intensidad de las precipitaciones y de la descarga de los ríos, pero también observaciones in-situ, conocimiento de la topografía y modelos hidrológicos.

La Gestion del Riesgo y la Educacion


Las primeras crónicas de desastres datan del siglo XVI y desde ese momento, la forma en que la población y las autoridades han actuado frente a las emergencias ha entrañado una combinación de improvisada generosidad Ocurría un desastre importante y sus efectos se iban olvidando con el paso de los años hasta que nuevamente la naturaleza mostraba su cara tenebrosa y la gente se veía obligada a sumergirse en la acción, como si las actividades meramente físicas de desenterrar de entre los escombros a muertos y heridos, ayudar a los vecinos a reconstruir y plantar de nuevo los campos, fuese lo único por llevar a cabo. seria cuestión de tiempo hasta que la adversidad llamara a la puerta y hubiera que enfrentar un próximo desastre.

La realidad muestra que esta era la manera como se manejaban los desastres en las Américas hasta los primeros años de la década de los setenta. La mayor parte de las veces el socorro se prestó con mucha generosidad y solidaridad, pero adoptando medidas improvisadas y poco coordinadas, con lo que se presentaron problemas de competencia entre sectores y adicionalmente una respuesta internacional de ayuda que no era la más apropiada técnicamente o la mas sensible culturalmente. Esta respuesta o fase de socorro que incluía la rehabilitación y reconstrucción inmediata, cada vez se hizo mas frecuente y mas compleja debido al crecimiento de la población expuesta al riesgo y a la dependencia en aumento de la sociedad respecto a servicios indispensables como agua, electricidad, comunicaciones, carreteras y puertos.

Estas experiencias traumáticas mostraron a los países la necesidad de organizarse con el fin de responder mejor a los diferentes problemas que generalmente acompañan a un desastre, es decir: rescatar a los sobrevivientes, atender a los heridos, apagar los incendios y controlar los escapes de sustancias peligrosas, brindar albergue, agua y alimentación a los damnificados, evacuar a las personas a lugares más seguros, establecer comunicaciones, resguardar la seguridad y el orden público, e identificar y disponer de los cadáveres, entre otros.

Actualmente, el mundo tiene a su disposición una gran cantidad de conocimiento e información en materia de reducción de desastres; la clave es compartirlos y utilizarlos de forma productiva mediante el incremento de la conciencia pública e iniciativas educativas, para que la gente tome decisiones bien fundadas y lleve a cabo acciones que garanticen su resiliencia frente a los desastres. Para reducir el riesgo y la vulnerabilidad ante los desastres, la gente necesita comprender cómo protegerse a sí misma, conocer sus propiedades y sus fuentes de sustento de la mejor forma posible. Hay que partir de la premisa de que “la Prevención somos TODOS” sin esperar que algún representante de algún organismo venga a decirnos, repetidas veces, como debemos proteger nuestras casas de un posible Fenómeno El Niño, inundación o Terremoto, sino más bien que la MOTIVACION, la Educación y el estímulo nos hagan descubrir que existe riesgo y que debo reducirlo. De abajo, hacia arriba, y transversalmente, debidamente asesorados, guiadas adecuadamente, informados y comunicados aportando ideas, creatividad y nuevos enfoques. La Participación ciudadana no será efectiva si no auditan de forma inteligente los componentes de MISION y VISION, VALORES, IDENTIDAD, cultura, comunicación externa e interna. Relaciones INTERINSTITUCIONALES, relaciones con la comunidad.

Para trabajar más intensamente en la reducción de la vulnerabilidad ante los Desastres nuestras instituciones deben ahora revisar la FUNCIONABILIDAD de estos componentes y gestar, un verdadero cambio cultural organizacional. Ahora, cada organismo del estado, cada empresa, cada ONG deberá preguntarse como (¿?), el término de PREVENCION, y estas nuevas actitudes nacerán desde la base, desde las personas, desde los sectores, desde el pueblo, desde la necesidad de NO ser sólo el “Porcentaje”, el “Segmento” el “damnificado” entre otras denominaciones por el estilo. Ahora viene algo nuevo ante las nuevas amenazas, un nuevo modo de ver la seguridad y hacerla realidad, entre todos.

Trabajar unidos, más allá de cualquier diferencia, será un homenaje a la vida, un respeto a la vida, ahora que nuestra humanidad toda está profundamente herida y que necesita ver alguna luz para aferrarse a la esperanza. Ojalá que podamos colaborar para el cambio, con todas las fuerzas de nuestro corazón, cada uno en su hogar, en su vecindad, distrito, provincia o región, cada uno en su lugar de trabajo.

La educación para la reducción del riesgo de los desastres es un proceso interactivo de aprendizaje mutuo entre el pueblo y las instituciones. Esta educación abarca mucho más que la educación formal en las escuelas y universidades, e incluye el reconocimiento y utilización de la sabiduría tradicional y el conocimiento local para protegerse de las amenazas naturales.

La educación se transmite a través de la experiencia, las disposiciones de aprendizaje ya establecidas, la tecnología de la información, la capacitación de personal, los medios de comunicación electrónicos e impresos, y otros medios que faciliten compartir la información y el conocimiento con ciudadanos, profesionales, organizaciones y forjadores de políticas, entre toda una gama de sectores comunitarios.

La educación es un medio esencial dentro de las comunidades locales en todo el mundo para comunicar, motivar y permitir la participación, al igual que para instruir. La conciencia pública y el aprendizaje sobre los riesgos y amenazas deben iniciar en las etapas tempranas de la educación y continuar por generaciones.

Sistemas de Información Geográfica y Gestión del Riesgo.


Autor: Ing. Gerald Villalobos Marín.

Dentro del ámbito profesional de la Geografía y otras profesiones afines como lo pueden ser la Geología, la Geodesia y la Topografía, suelen ser comunes los términos de Sistema de Información Geográfica (SIG) y Gestión del Riesgo, sin embargo en contraposición, el concepto de Desarrollo Sostenible resulta casi ajeno o poco familiar al lenguaje Geográfico y otras ciencias afines. En vista de ello, éste breve trabajo pretende encontrar el nexo que une los SIGs con la Gestión del Riesgo y la forma en que ambos pueden ser partícipes del Desarrollo Sostenible de un país o región determinada brindando a su vez, una posible respuesta a la interrogante de ¿Por qué hacer Gestión del Riesgo y cómo?

GESTION DEL RIESGO: Estrategias para lograr el Desarrollo Sostenible La definición de un marco teórico y conceptual, resulta indispensable para poder abordar el tema propuesto. Para ello es necesario definir “estrategia” y “Desarrollo Sostenible”.

Al respecto, en su libro Economía Urbana y Regional, el autor Mario Polése (1998), afirma que el desarrollo económico de un país, se define como un incremento sostenido e irreversible del ingreso por habitante, en una unidad monetaria constante a través del tiempo, que no se reduce a movimientos coyunturales, sino que significa una evolución de largo plazo, apoyada en cambios sociales profundos que una vez realizados son definitivos. Sin embargo, para que este desarrollo económico sea sostenible, debe considerar el mejoramiento de la calidad de vida de los individuos y la protección del medio ambiente.

El desarrollo económico por otra parte, está estrechamente ligado con el crecimiento urbano, al grado de poder considerarse una consecuencia directa de éste (Polése 1998), no obstante, el crecimiento acelerado de la población urbana ha generado tanto en países pobres como países ricos, problemas graves de contaminación, degradación del ambiente y deterioro de la calidad de vida (Amador 2003), principalmente arraigados en: Aglomeración urbana Aumento en la demanda de servicios básicos Focos de urbanización espontánea en lugares no aptos y con viviendas de mala calidad Degradación del medio ambiente por emisión de gases tóxicos y sustancias contaminantes, los cuales han generado lluvia ácida, destrucción de la capa de ozono, exceso de óxidos de carbono, contaminación del agua y del suelo Proliferación de botaderos de basura Incidencia de enfermedades endémicas Agotamiento de la frontera agrícola generando altas tasas de deforestación Contaminación de zonas costeras y destrucción de humedales Ahora bien, la palabra “ESTRATEGIA” puede ser asociada, bajo un concepto sencillo, a un plan elaborado sobre una determinada base para la realización de los objetivos propuestos. En ese sentido, nuestra base sería la Gestión del Riesgo y el objetivo propuesto sería, aumentar la productividad del país para mejorar la calidad de vida de sus habitantes sin degradar el medio ambiente. Por lo tanto, con base en lo anterior, podemos establecer algunas estrategias que permitan lograr el objetivo descrito sobre la base de la gestión del riesgo, a saber: Ordenamiento territorial: contar con políticas claras para el desarrollo nacional así como herramientas de planificación local, que permitan un crecimiento urbano planificado y un uso adecuado de los recursos naturales y de la tierra, sin exponer a la población ante amenazas de origen natural o antrópico. Fomentar la prevención como inversión y no como un gasto.

La población debe ser sensibilizada para que acepte no sólo por imposición de ley, sino voluntariamente y por convicción, que debe respetar las áreas silvestres protegidas, las zonas de protección de los ríos, las normas y códigos constructivos y evitar en la medida de lo posible el asentamiento en áreas delimitadas bajo amenaza. Mitigar los efectos de un posible desastre y evitar un daño considerable de las estructuras y patrones de producción, es tan importante, como disponer de recursos para la restitución del orden normal de las vidas de las personas y su producción. Mejorar la capacidad de respuesta y la resiliencia. Se debe fortalecer las organizaciones de atención de emergencias, Cruz Roja, Bomberos, Comités locales de emergencia, asociaciones de desarrollo comunal y Municipalidades, dotándolas de recursos legales, materiales, humanos y técnicos que les permitan actuar eficazmente y acortar los tiempos de repuesta ante la atención de una emergencia. Gestión Ambiental: fortalecer las organizaciones y figuras legales de protección de bosques y áreas silvestres, para reducir las tasas de deforestación, la erosión del suelo, la posibilidad de amenaza por avalanchas de lodo o inundaciones, deslizamientos, contaminación de ríos y estrechamiento de cauces; así como la destrucción de humedales; y Manejo integrado de recursos hídricos: Según el autor Jean Labasse en su libro, “La Organización del Espacio”, el agua es uno de los principales determinantes que se deben tomar en cuenta para organizar un espacio geográfico, en ese sentido, D.L. Armand (geógrafo soviético) citado por Labasse, afirma ““Pocas veces el agua es solamente inútil: si no es útil se transforma en perjudicial”. Por ello, el planificador debe poner especial cuidado en su tratamiento para reducir la vulnerabilidad ante amenazas de tipo antrópico así como garantizar la provisión y calidad adecuadas para el consumo humano.

CONTRIBUCIÓN DE LOS SISTEMAS DE INFORMACIÓN GEOGRAFICA (SIG) EN LA GESTION DEL RIESGO En primera instancia es necesario definir lo que puede entenderse por “Sistema de Información geográfica”, o SIG, dentro del objeto de estudio de la geografía y análisis geográfico. Dollfus, citado por Lucke (1999), establece que “la geografía es la ciencia que estudia los modos de organización del espacio terrestre, así como la distribución de las formas y de las poblaciones (en el sentido de colecciones de individuos) sobre la epidermis de la tierra…” por su parte “el análisis geográfico busca comprender los modos de organización en el espacio constituido por la superficie terrestre y su biosfera, empleando un conjunto de técnicas que buscan explicar las relaciones de los seres humanos con el medio y entre sí…”. Dentro de este concepto, el sistema de información geográfica (SIG), se constituye en una herramienta para realizar análisis geográfico, para la cual, Ford citado por Lucke (1999), brinda la siguiente caracterización: “Dicha herramienta ofrece la capacidad de almacenar, acceder, analizar, manipular, desplegar e integrar información ambiental, económica y social en un solo sistema” facilitando las siguientes operaciones: Superposición de datos para fines comparativos Actualización de información para ilustrar cambios en el tiempo Cambios de escala para microanálisis Derivación de datos no disponibles mediante manipulación de factores conocidos Integración de paquetes de datos de ciencias sociales y físicas Incorporación de datos adquiridos mediante censores remotos tales como imágenes de satélite con fines de monitoreo ambiental continuo; y Modelado de procesos sociales y físicos con propósitos de simulación y predicción. Ahora bien, en segunda instancia, es necesario definir el concepto de Gestión del Riesgo o en su defecto, el concepto de “Riesgo”. En ese sentido, Lavell, citado por la Comisión nacional de riesgos y atención de emergencias (CNE 2002), establece que la gestión del riesgo es un medio para ligar el desarrollo local con la cotidianidad de la vida de las personas, entendiéndose entonces, como un medio para lograr el desarrollo sostenible. A su vez, el riesgo se entiende como “probabilidad determinada y cuantificada mediante estudios técnico científicos de que se presenten consecuencias humanas, materiales y ambientales negativas, para una población vulnerable, a causa de la influencia de una amenaza, durante un tiempo de exposición determinado” (Solís, 2002). Así las cosas, la gestión del riesgo, busca el desarrollo local, conjugando factores de amenaza y vulnerabilidad para evitar o mitigar los efectos negativos de un desastre sobre el ser humano o el medio ambiente. Con base en el anterior marco teórico, se puede entonces definir algunos ejemplos en los que un sistema de información geográfica o SIG contribuye en la gestión del riesgo, a saber: Determinación de poblaciones o elementos vulnerables, en virtud de amenazas existentes sobre un determinado territorio, sean éstas de tipo hidrometeorológicas, de la geodinámica o antrópicas. Esto, como una operación de superposición de datos para fines comparativos. Generación de modelos que busquen predecir los alcances de un determinado evento natural, tal como zonas afectadas por posibles avalanchas, profundidad o extensión de posibles inundaciones y/o zonas con distinto grado de amenaza en torno de un volcán activo. Lo anterior can base en la actualización de información para ilustrar cambios en el tiempo a partir de datos sociales y físicos. Generación de escenarios o patrones de crecimiento de centros urbanos con el fin de analizar los cambios en la vulnerabilidad de su población (colección de individuos) como función del crecimiento demográfico. Esto como una operación de modelado de procesos sociales para efectos de simulación y predicción. Generación de escenarios de zonificación y uso potencial de la tierra, con el fin de identificar amenazas, reducir vulnerabilidades y recomendar medidas de mitigación y prevención en los casos en que sea necesario. Monitoreo de amenazas naturales, por ejemplo: deslizamientos, con el fin establecer patrones de comportamiento y brindar sistemas de alerta anticipada.

CONCLUSIÓN Los conceptos de Sistema de Información Geográfica (SIG), Gestión del Riesgo y Desarrollo Sostenible, están estrechamente vinculados entre sí por medio del análisis geográfico. De esta forma, el SIG es una herramienta extremadamente útil para concretar la aplicación de las estrategias de Gestión del Riesgo, tales como el Ordenamiento Territorial, la Prevención de Desastres, la Gestión Ambiental, el Manejo Integrado de los Recursos Hídricos y el aumento de la capacidad de respuesta en la atención de emergencias, cuyo fin último es contribuir a alcanzar el Desarrollo Sostenible de un país o región. Desafortunadamente, dentro de la realidad socioeconómica actual de los países, en especial de los que se encuentran en vías de desarrollo, el nexo existente entre estos tres conceptos no siempre está claro para los tomadores de decisiones, por lo que el Desarrollo Sostenible se transforma generalmente en un mito utópico sin rostro visible y palpable y donde los desastres por eventos naturales, siguen cobrando víctimas humanas y causando daños materiales año tras año. En virtud de lo anterior, es imperativo que nuestros nuevos profesionales sean portadores activos de este conocimiento y puedan asumir con éxito el lugar que les corresponde dentro del Desarrollo Sostenible del país. BIBLIOGRAFÍA Amador Berrocal Sonia María. Principales problemas ecológicos derivados del crecimiento demográfico y el proceso de urbanización (1° Edición, San José Costa Rica: Editorial de la Universidad de Costa Rica, 2003) Comisión Nacional de Prevención de Riesgos y Atención de Emergencias. Diagnóstico situacional de las comunidades aledañas al cerro Tapezco: Proyecto sistema de alerta temprana en el cerro Tapezco ( San José, Costa Rica, 2002) Lucke Oscar. Base conceptual y metodológica para los escenarios de ordenamiento territorial (San José, Costa Rica, 1999) SICA. Plan centroamericano para el manejo integrado y la conservación de los recursos del agua (Comité Regional de Recursos Hidráulicos. Julio 2000.)

Solís Delgado Alexander. Desastres y emergencias tecnológicas ( Costa Rica: Comisión Nacional de Prevención de Riesgos y Atención de Emergencias, Diciembre 2002) Polése Mario. Economía Urbana y Regional: Introducción a la relación entre territorio y desarrollo (1° Edición, Cartago: LUR/BUAP/GIM, 1998).